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Cómo usar la IA en sostenibilidad sin ignorar su huella: lecciones de la NYC Climate Week y la Barcelona Climate Week

La IA dominó la NYC Climate Week y la Barcelona Climate Week, pero cada ciudad la miró distinto: Nueva York como problema de infraestructura y Barcelona como herramienta que debe justificar su huella. Te contamos qué aprendimos y cómo medir el coste por resultado de la IA en sostenibilidad.

Fuente de la imagen: Climate Week NYC, The AI Forum: Scaling sustainable infrastructure

La IA dominó tanto la NYC Climate Week como la Barcelona Climate Week, pero cada ciudad la enfocó de forma distinta. Nueva York la trató como un problema de infraestructura: energía, redes eléctricas y licencia social para operar. Barcelona se preguntó qué usos de la IA justifican su huella. Las dos llegaron a la misma conclusión: los profesionales de la sostenibilidad solo pueden usar la IA de forma responsable si miden lo que cuesta y lo que aporta, y si la sostenibilidad forma parte de los datos con los que trabaja.

Por qué analizamos la IA en la Climate Week

Con la Barcelona Climate Week y Barcelona4Impact cerrando esta semana, y una NYC Climate Week que el mes pasado reunió más de 1.000 eventos, el clima ha dominado la conversación global durante semanas. La inteligencia artificial lo ha atravesado casi todo, desde la demanda energética de los centros de datos hasta su uso en el reporting ESG y el cumplimiento normativo. Por eso nuestro equipo quiso responder a una pregunta: ¿cómo se representó la IA en la Climate Week?

Analizamos los eventos sobre IA celebrados en ambas ciudades y hablamos directamente con las organizadoras de las sesiones en Barcelona para entender qué papel tuvo la IA y qué se llevaron los asistentes. El resultado es útil para cualquier profesional de sostenibilidad, ESG o estrategia que esté decidiendo cómo incorporar la IA a su trabajo, porque las dos ciudades muestran las dos caras de una misma decisión.

Cómo se representó la IA en la Climate Week

Casos de uso de la IA en ESG y sostenibilidad

La IA no sustituirá a los profesionales de la sostenibilidad, pero sí a quienes no sepan usarla para gestionar la creciente complejidad de marcos como la CSRD, las ESRS y las NIIF. Los diez casos de uso más relevantes hoy para los equipos de sostenibilidad son:

  1. Redactar secciones narrativas y mapear datos a GRI, ESRS, NIIF S1/S2 y otros marcos a la vez

  2. Hacer benchmarking de pares analizando los informes de la competencia para detectar brechas de divulgación y buenas prácticas

  3. Vincular las cifras con sus fuentes de origen para agilizar el aseguramiento externo

  4. Asignar los datos de gasto y actividad a los factores de emisión correctos para el Alcance 3

  5. Extraer métricas ESG dispersas de ERPs y bases de datos de proveedores en formatos coherentes y auditables

  6. Apoyar el análisis de doble materialidad modelizando impactos, riesgos y oportunidades

  7. Detectar anomalías y valores faltantes en datos energéticos y de otro tipo antes del aseguramiento

  8. Automatizar el etiquetado digital XBRL

  9. Modelizar escenarios climáticos físicos y de transición con datos abiertos meteorológicos, geoespaciales y satelitales

  10. Monitorizar la cadena de suministro para detectar riesgos de derechos humanos y trabajo forzoso a través de noticias y registros aduaneros

Cada uno implica un trade-off. La IA puede alucinar referencias normativas, normalizar el greenwashing de la competencia, multiplicar los errores de datos de origen deficientes y presentar escenarios como certezas. Ningún modelo puede sustituir el diálogo real con los grupos de interés ni el juicio profesional sobre la materialidad. Además, la IA tiene su propia huella: los centros de datos ya representan en torno al 1,5% del consumo eléctrico mundial, y aplicar IA al reporting ESG sin tenerla en cuenta contradice el propósito del ejercicio.

Infografía: 10 casos de uso de la IA en ESG y sostenibilidad

NYC Climate Week: la IA como problema de infraestructura

En Nueva York, la IA y los centros de datos fueron de los temas principales de la semana. Muchas conversaciones giraron menos en torno al clima que a la demanda eléctrica que genera la IA, la creciente oposición social a los centros de datos y los cambios políticos sobre su construcción. El AI Forum oficial planteó esta tensión de forma directa: la demanda de IA supera la capacidad de infraestructura, energía y recursos naturales, aunque también puede acelerar la transición renovable. Simon Stiell, responsable climático de la ONU, fue más tajante y advirtió que los líderes de la IA pisan hielo fino en cuanto a su licencia para operar y están perdiendo apoyo público a gran velocidad.

Sobre la mesa se pusieron varias soluciones. Varun Sivaram, de EmeraldAI, defendió que los centros de datos sigan conectados a la red y sean lo bastante flexibles para reducir o desplazar su carga cuando el suministro escasea, en lugar de construir sistemas eléctricos privados. Evelyn Wang, del MIT, apuntó que los centros de datos podrían ser neutros en agua en cinco años y dejar de añadir contaminación climática en una década (remio).

Los gobiernos también empiezan a fijar expectativas. La presidencia turca de la COP31 lanzó el Antalya Pledge on AI, un compromiso voluntario desarrollado con la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU. Su presidente designado, Murat Kurum, señaló que se espera que las empresas sean transparentes sobre su consumo energético y alimenten sus operaciones con energía limpia. Habrá un borrador antes de la cumbre, que dedicará un día completo a la tecnología y la IA.

The AI Forum en la NYC Climate Week

Fuente: Climate Week NYC

Barcelona Climate Week: la IA como herramienta que debe justificar su coste

En Barcelona la IA fue igual de central, pero la conversación fue más allá de los centros de datos y se abrió a preguntas más amplias: cuánto vale la IA, a quién sirve y cómo debe medirse.

En AI for the Planet: Climate Solution or Hidden Cost?, organizado por Lilibeth Bustos Linares, cofundadora y CEO de SOMA AI, unas 100 personas de más de 250 inscritas se reunieron en Aticco para escuchar a Robert Keus, de GreenPT, y a Bruno Domínguez García, de Coolx. El panel partió de un punto ciego del sector: todo el mundo habla de lo que la IA puede hacer por el planeta, pero casi nadie de lo que le cuesta al planeta hacerla funcionar.

GreenPT demostró que la IA sostenible ya se está construyendo: funciona con energía 100% renovable y muestra a los usuarios el coste en carbono de cada conversación. Bruno explicó cómo el EUDR obliga a los importadores de café y madera a verificar sus cadenas de suministro finca a finca, en miles de explotaciones pequeñas y remotas, y cómo su equipo usa IA para leer documentos en cualquier formato o idioma y detectar cambios en la cubierta forestal de cada finca comparando imágenes satelitales a lo largo del tiempo. Tras el panel, un taller de SoulDoodles invitó a los asistentes a imaginar qué construirían con IA, con ideas que iban desde una forma de desconectar por completo de ella hasta un asistente personal con IA.

La salud humana también entró en la conversación. En From Climate Risk to Human Resilience: Healthy Buildings, Exposome & ESG, organizado por Wellecosystem, se exploró cómo la IA puede ayudar a crear espacios de trabajo más saludables y resilientes frente al cambio climático: interpretando datos de calidad del aire, temperatura, iluminación y ruido, apoyando recomendaciones personalizadas mediante entrevistas y formularios con IA, y convirtiendo las mejoras en indicadores de bienestar y ESG. La sesión giró en torno al exposoma humano, el conjunto de exposiciones ambientales que influyen en nuestra salud.

Panel AI for the Planet en la Barcelona Climate Week

Imagen: Robert Keus (GreenPT) y Bruno Domínguez García (Coolx) en AI for the Planet: Climate Solution or Hidden Cost?

Barcelona4Impact: la IA como pregunta humana

Barcelona4Impact adoptó un enfoque todavía más humano. Human Challenges of AI, organizado por Terms of Creation y Reverse Alignment, partió de la premisa de que estamos construyendo IA más rápido que la sociedad capaz de recibirla. Eso conduce a tres fallos previsibles: productividad sin prosperidad, ejecución sin verificación y capacidad sin límites. Por su parte, Awake NOW, una sesión privada para fundadores e inversores, se preguntó qué se vuelve propiamente humano a medida que la IA gana capacidad.

Qué recomiendan los expertos

La recomendación más clara de Barcelona fue juzgar la IA por su coste por resultado. "Si solo miras la huella, la IA más limpia es la que nunca usas. Si solo miras el impacto, tienes un cheque en blanco", afirmó Bruno Domínguez García, de Coolx. Propuso la energía por resultado real como la medida que importa, ya sea por hectárea verificada, por tonelada de CO2 evitada o por hora de auditoría ahorrada. También pidió a los proveedores que publiquen la huella del uso de sus modelos, no solo la de su entrenamiento, y resumió la convicción compartida del panel: "La IA es buena para el planeta cuando sustituye un proceso peor, no cuando añade uno nuevo". SOMA AI añadió el principio que sostiene todo lo anterior: no se puede reducir lo que no se mide.

En Nueva York, la recomendación llegó desde el lado de los datos. Con datos conectados, la IA puede sopesar coste, carbono, disponibilidad y regulación en una sola decisión. En lugar de comprobar si cada producto cumple la normativa, las empresas pueden preguntarse qué productos están en riesgo, por qué y qué cambio de diseño o de proveedor lo resolvería.

Como lo expresó Sophia Mendelsohn, Chief Sustainability and Commercial Officer de SAP:

"La pregunta para los líderes de sostenibilidad ya no es cómo gestionar el impacto de la IA, sino cómo orientar hacia dónde va la inversión en IA. La IA puede sopesar coste, carbono y riesgo a la vez, pero solo si la sostenibilidad está en los datos con los que trabaja. Si se deja fuera, la IA la optimizará hasta hacerla desaparecer".

Mónica Peláez, de Wellecosystem, añadió una última advertencia aplicable a todos los casos de uso:

"La tecnología puede ayudarnos a tomar mejores decisiones, pero siempre acompañada del criterio profesional".

Preguntas frecuentes sobre la IA en la Climate Week

¿Cómo se habló de la IA en la NYC Climate Week 2026?

La IA fue uno de los temas principales de la NYC Climate Week, celebrada del 20 al 27 de septiembre de 2026. La mayoría de las conversaciones se centraron en la demanda eléctrica de los centros de datos, la oposición social a su construcción y la necesidad de energía limpia. El responsable climático de la ONU advirtió de que los líderes de la IA corren el riesgo de perder su licencia para operar, y la presidencia de la COP31 lanzó el Antalya Pledge on AI para impulsar la transparencia sobre el consumo energético.

¿En qué se diferenció el enfoque de la Barcelona Climate Week?

Barcelona llevó la conversación de la infraestructura al impacto, preguntándose qué usos de la IA justifican su huella y cómo medirla. Las sesiones abordaron herramientas de IA sostenible, la IA para el cumplimiento del EUDR sobre deforestación, la IA para espacios de trabajo más saludables y los retos sociales de adoptar la IA más rápido de lo que la sociedad puede absorberla.

¿Qué es el Antalya Pledge on AI?

El Antalya Pledge on AI es un compromiso político voluntario lanzado por la presidencia turca de la COP31 durante la NYC Climate Week y desarrollado con la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU. Busca alinear la infraestructura de IA con los objetivos climáticos globales y espera que las empresas sean transparentes sobre su consumo energético y alimenten sus operaciones con energía limpia, con un borrador previsto antes de la COP31 en Antalya.

¿Cómo deben medir los profesionales de la sostenibilidad la huella de la IA?

El enfoque más práctico que se discutió en Barcelona es medir la energía por resultado real (por hectárea verificada, por tonelada de CO2 evitada o por hora de auditoría ahorrada) en lugar de mirar solo la huella o solo el impacto. Así se ve si la IA sustituye un proceso peor o simplemente añade uno nuevo. Para ello es necesario que los proveedores publiquen la huella del uso de sus modelos.

¿Cómo puede usarse la IA en el reporting ESG y de sostenibilidad?

La IA puede redactar secciones narrativas, mapear datos entre marcos como las ESRS y las NIIF S1/S2, calcular emisiones de Alcance 3, detectar anomalías en los datos, apoyar la doble materialidad y monitorizar riesgos en la cadena de suministro. Ahorra mucho tiempo, pero exige datos de origen de calidad, revisión humana de las referencias normativas y juicio profesional sobre la materialidad.

Aplica la IA con criterio y ética

Nueva York y Barcelona no coincidieron en el tono, pero sí en el fondo. Ya se trate de un centro de datos a escala de gigavatios o de una sola verificación de cumplimiento en una finca de café, la IA solo sirve a la sostenibilidad cuando se miden sus costes y resultados y cuando la sostenibilidad forma parte de los datos con los que trabaja. Eso sitúa a los profesionales de la sostenibilidad en el centro de cómo se adopta la IA, no al margen.

En Skills4Impact ayudamos a los líderes de sostenibilidad a seguir el ritmo de la IA en un ámbito que evoluciona muy rápido: a usarla para abordar con más eficacia marcos como las ESRS y las NIIF, a aplicarla de forma ética y a no perder nunca de vista el criterio humano.

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